EL SINDICATO AGRARIO-CATÓLICO

 

En plena Guerra Civil, el 10 de febrero de 1937, este sindicato es disuelto.  Si no se hizo antes fue porque había ciertos créditos pendientes de cobrar y era necesario que se hicieran efectivos para cerrar definitivamente su contabilidad.  Se nombra una comisión liquidadora a la que se da plenos poderes para que con el dinero existente hagan y dispongan como mejor entiendan, siempre que su destino sea la construcción de alguna obra necesaria en beneficio del pueblo.

 

Con las 4.902 pesetas con que cuentan pretenden realizar la construcción de un puente en el término de “Los Pájaros”  o el encementado del río de los Aguazales. Finalmente la obra por la que se deciden a invertir ese capital es la construcción de un lavadero y una fuente pública en el termino de “El Cuco” que se lleva a efecto cinco años más tarde en 1942.

 

No existe ningún tipo de documentación referido a las actividades de este sindicato ya que según dice el acta de disolución (que es la única que se conserva) y atendiendo al artículo 30 del reglamento, la documentación existente es arrojada a las llamas.

 

Posiblemente esta documentación formaba parte de los 142 kilos de,

 

“…subastas de aguas, salida de comunicaciones, boletines oficiales y correspondencia anterior al año 1900”

           

               que en el mes de marzo de 1937, en un mal día del secretario, expurga el archivo municipal para, como él mismo manifiesta, aligerarlo de su peso.  En mala hora lo hizo. Este hecho nos ha impedido conocer muchos aspectos de la vida cotidiana de nuestro pueblo, en aquellos interesantes años posteriores a su segregación de Ocón. Pero de nada sirve lamentarnos. Como tantas veces ocurre, el respeto hacia el conocimiento de nuestra historia es menospreciado y rebajado, como en este caso, a simple papel común.