CONSTRUCCIÓN DEL ANTIGUO AYUNTAMIENTO

         El antiguo edificio del Ayuntamiento, que pervivió a lo largo de sesenta años, hasta que fue demolido y sustituido por el actual, fue construido gracias  a la ayuda concedida por el

Ayuntamiento antiguo

Estado por motivos bien ajenos al de la construcción de un edificio público.  Las heladas y pedriscos que se produjeron en los años 1918 y 1919 fueron tremendamente dañinos para los cultivos de cereales y hortalizas.  El Gobierno, quiere auxiliar a los damnificados por los desastres naturales, publicó  una Real Orden con fecha 27 de octubre de 1919 en la que distribuía las cantidades concedidas, para paliar las pérdidas ocasionadas.  La Real Orden establecía que, la subvención concedida podría percibirse para ser destinada a dos objetivos bien distintos: como ayuda para los agricultores con que fuera grabada sin ningún tipo de interés, pero reintegrable a la Hacienda Pública, transcurrido diez años; y otra como donación graciosa y perpetua si se invierte en la realización de alguna obra pública o de interés general para el vecindario de Galilea.  La cuantía de la subvención ascendía a la cantidad de 21.492,10 Pts. 

El 10 de diciembre de 1919 se reúne el pleno del Ayuntamiento para determinar el destino de esta ayuda estatal.  En esta, y en posteriores reuniones, desechada la primera opción que el Estado ofrece, se discute sobre el mejor destino para invertir estas cantidades en edificios que supongan un beneficio para el común de los vecinos.  Se barajan varias opciones: escuelas, casas para el maestro, oficinas judiciales y casa Consistorial.  Finalmente, y de acuerdo con el vecindario, se deciden por esta última opción. 

Habrían de pasar dos años hasta que el 16 de abril de 1922, en sesión plenaria se decide dar comienzo a la construcción del nuevo Ayuntamiento  

“…en solar propiedad del municipio , junto al juego de pelota, de la casa destinada a oficinas del Ayuntamiento y del juzgado.  El solar que dispone el Ayuntamiento -seguía diciendo el acta- no es suficiente para construir las dependencias citadas, y, sin embargo, existen unos rincones contiguos a dicho solar, al juego de pelota y a la finca propiedad de Simón Eguizábal, que por su forma irregular no pueden aplicarse, y entienden que tomando parte del solar del juego de pelota, además de estos rincones irregulares, podrían permutarse por una superficie parecida de la propiedad de Simón Eguizábal, con lo que el solar destinado a la construcción del Ayuntamiento sería suficiente”. 

Puestos sobre el terreno, y tomadas unas líneas para comprobar cómo habría de quedar el nuevo solar, vieron que, si se tomaba parte del frontón y parte del solar de Simón Eguizábal, dejando para éste los rincones antes mencionados, el solar resultante era idóneo para el objetivo que se habían marcado.  Llamado al Ayuntamiento el propietario del solar, y oída la proposición del concejo, no puso ningún inconveniente en aceptar el cambio del terreno aunque  para ello 

“…la pared divisoria entre su corral y la pared del Ayuntamiento que va de norte a sur, habría de trasladarse cuatro metros hacia el oeste, es decir, hacia su casa; y la que llamamos pared del lado derecho del frontón, que corre de oeste a este, habría de continuarse, hecha de ladrillo, con la que separa el frontón del solar con la otra pared antedicha...” 

Frontón antiguo

Decididos por tanto a levantar el edificio de la nueva casa Consistorial, asisten a una reunión en la capital con el ingeniero jefe de Obras Públicas y el arquitecto provincial para intentar prescindir de la formación de planos y proyecto, ya que de lo contrario habrían de ocasionar grandes mermas al capital.  Esta reunión obtiene un resultado positivo y el día 9 de septiembre de 1922 se les comunica que pueden prescindir de planos y proyectos para la nueva edificación.  Una vez sorteado este requisito, deciden que, sin pérdida de tiempo, se contraten a los albañiles y auxiliares que han de ejecutar la obra  

“…ayudándoles la corporación en pleno, y su secretario, en todo aquello que necesiten.” 

Consecuentes con el talante ahorrativo que habían demostrado al iniciar esta obra, en el mes de diciembre de 1922 se trasladan a Logroño nueve peones que, durante seis días, se dedican a recuperar 17 vigas y 132 bóvedas de un edificio derribado por las monjas Concepcionistas de la capital.  A la vez compran 3900 tejas y 3000 ladrillos que son transportados a Galilea juntamente con el material anterior, con trece carros.  El sueldo de los peones, su manutención, además de las diez fanegas de cebada consumidas por las caballerías, ascendió a 677 Pts.  Las vigas costaron a 20 Pts cada una; las bóvedas a 12; los ladrillos y las tejas a 10 Pts el ciento. 

Además de estos materiales se adquirieron otros como, tres balconadas de 2,60 m x 1,40 m, once ventanas de 1,70 x 1,40 m; diez metros de barandilla de madera; 2.706 sacos de yeso pardo; un balcón corrido de 12 metros x 0,75 de saliente y otros muchos más elementos. 

Con estos materiales los albañiles Aquilino Marín, Esteban Aragón y Patricio Pascual, además de diez y nueve peones, construyen el nuevo edificio del Ayuntamiento.  Sus honorarios y los de los peones ascendieron a 4.077 Pts. En Octubre de 1923 la corporación llevaba gastadas 15.783 Pts del total entregado por el Estado, como ayuda por las heladas y pedriscos de 1918.  En abril de 1924 las obras todavía continuaban sin ser acabadas ya que con el cambio de alcalde, una de las primeras medidas que adopta el pleno es  

“…autorizar al alcalde para que, a la mayor brevedad posible haga terminar las obras de la casa Consistorial, tanto tiempo ya comenzadas, y tan pronto se halle en condiciones, se adquiera el mobiliario que a su juicio se precise, y tan pronto se halle todo en condiciones, disponga el traslado al nuevo edificio.” 

Las obras finalizan hacia septiembre de 1924 y en esta fecha se formaliza la cuenta de gastos ocasionados y se remite para su aprobación al ingeniero jefe de obras públicas según mandato de la Real Orden que concedió la subvención.  Su inauguración debió coincidir con la finalización de la nueva carretera de Logroño a Ocón, en la que tanto tuvieron que ver los diputados Alberto Villanueva y Daniel Menchaca ya que, en la misma fecha, adquieren las placas de las nuevas calles que poco antes les habían dedicado, y los rótulos identificativos del nuevo edificio del Ayuntamiento. 

Frontón antiguo

Una vez instalados en el nuevo inmueble se toma el acuerdo de vender, en pública subasta, el edificio que hasta la fecha estaba destinado como oficina municipal, cuya denominación popular era la de casa antigua del pueblo.  Este viejo edificio, situado en la calle Daniel Menchaca, fue subastado el día 8 de diciembre de 1924 previa convocatoria al vecindario, mediante toque de campana.  El precio de salida fue de 1.000 Pts.  Después de pujar varios vecinos , el edificio fue adjudicado a Clara Morales por la cantidad de 1.200 Pts. 

Un año antes de finalizar la construcción del nuevo Ayuntamiento, los mozos  de la localidad formulan una petición verbal al alcalde pretendiendo se les ceda en arrendamiento, para ser destinado a salón de baile, el local que se había construido en la planta baja.  En caso negativo, solicitaban la vieja casa del  Ayuntamiento, aunque sus preferencias se inclinaban por el primer local.  Parece que la nueva corporación no estaba por la labor de contentar a sus jóvenes vecinos ya que acuerdan  

“…no discutir el asunto por ser de suyo tan sencillo, y la petición tan injusta como atrevida, y acordaron negar la primera y acceder a la segunda.” 

Con la llegada de una nueva corporación municipal, y como consecuencia también de la venta del edificio antiguo, el pleno cambia de actitud, y en noviembre de 1925 arrienda a los jóvenes los bajos de la nueva casa Consistorial.  Sin embargo se les exigía una serie de requisitos: el salón debería estar cerrado durante  el día y la noche de Todos los Santos, en Semana Santa y en las fiestas de San Roque.  Además, los mozos, se comprometían, mediante gratificación por el Ayuntamiento de 100 Pts, de contratar, para los días 16 y 17 de agosto, una banda de música que tocase al aire libre.  El precio del alquiler era de 200 Pts anuales, pagaderas el 1 de diciembre de cada año. 

En estas condiciones continuaron disfrutando de este local  hasta el 1 de julio de 1929, fecha en la que el Ayuntamiento les dispensó del pago del alquiler, siendo a cargo de los jóvenes únicamente, el gasto de la luz y el mantenimiento del local.