LOS PRIMEROS AÑOS

         No se registra mucha actividad en los años en los que ya se ha empezado a caminar de manera autónoma, y el fin de siglo.  Los avatares históricos por los que España atraviesa, también se reflejan atenuadamente, en la historia de Galilea.   Los alcaldes y el concejo son cesados de manera fulminante por los gobiernos convulsos que se suceden por aquellas fechas.  Así, el 8 de marzo de 1875, según Real Decreto del Ministerio de Regencia de 21 de enero de 1872, es cesado el concejo gobernante y sustituido por otro encabezado por Matías Mayayo.

Alfonso XII

             En los años setenta todavía estaba activa la capellanía fundada por el inquisidor don Juan José Tejada García.  Pero el Estado, amparándose en la leyes desamortizadoras, se adueña y vende los bienes de la misma sin que provea a este pueblo las láminas correspondientes para cobrar los intereses devengados.  El Ayuntamiento decide entonces nombrar, en mayo de 1876, un agente en Madrid para velar por sus intereses.  No parece que las gestiones del agente fructificaran en algo positivo para los intereses del municipio, por cuanto, cinco años más tarde se debe incidir en la misma cuestión para lo cual se redacta un documento que decía lo siguiente: 

“Los individuos de este Ayuntamiento que suscriben, en concepto de patronos, nombrados en la escritura de fundación de las dos capellanías instituidas por don Juan José de Tejada Garcia en el año 1715 y con el propio carácter de patronos, el señor cura párroco de este pueblo, don Marcial Barilanga, y don Juan Fernández de la Mata, presbítero de la villa de Ausejo, acordaron lo siguiente: que interesados tan directamente en el carácter de patronos en el cumplimiento de la voluntad del fundador, respecto al levantamiento de cargas espirituales y demás obligaciones que les impone su cargo, en la latitud que la posibilidad de los productos de los bienes que dichas capellanías permitan, acuerdan en la presente sesión que habiendo sido enajenados los bienes por el Estado, y teniendo derecho a percibir y conservar, como recursos procedentes de la venta de dichos bienes para el sostenimiento de citadas cargas, hasta donde fuera posible el importe del 80% e intereses concedido por  el convenio celebrado por el Gobierno con la Santa Sede apostólica, convienen en encargar a don Eduardo Montenegro, vecino de Logroño, todas las gestiones hasta conseguir la expedición de las láminas correspondientes en equivalencia al referido 80% del importe que fueron enajenados los bienes de dichas capellanías y sus interés devengados hasta la fecha, todo con arreglo a las disposiciones vigentes, obligándose oficial y particularmente, tanto el Ayuntamiento como dichos patronos, a remunerar a don Eduardo como premio de tan importante servicio, todos los gastos y gestiones que realice para conseguir el 50% del importe de los intereses que corresponde desde la enajenación de las fincas hasta el día de la expedición de las láminas.”

             En diciembre de 1876 la escasez de agua no era tan acuciante como en la actualidad; había mucha y de fácil obtención por lo que el municipio decide adquirir los terrenos necesarios para construir  un estanque en el lugar más idóneo que se pueda hacer: en el término de los aguazales.  El terreno es adquirido a don Inocencio Fernández Cereceda y se levanta escritura pública con las siguientes particularidades:

             El coste de la compra del solar y la construcción de la estanca se pagará por todos los propietarios del pueblo a razón de lo que corresponda por Ha de tierra que se pueda regar con el agua estancada.  Para hacer nuevas canalizaciones se conviene que cada propietario ha de ser parte de sus propiedades sin pedir nada a cambio.  Si algún vecino del pueblo, o propietario forastero, no quisiese participar en las canalizaciones, cuando quiera regar se le cobrará a 5 Pts la hora de riego.  Dicha agua será vendida entre sus propietarios, pudiéndola llevar el comprador a donde la desee, presidiendo la subasta el Ayuntamiento o, en su defecto, el alcalde. Para estar al frente de los trabajadores que construyan la estanca, estarán el Ayuntamiento y los propios propietarios.

         La superficie vendida fue de 34 a. y 95 ca. La escritura se hizo en Ausejo, en la escribanía de don Longinos Ciordia.

Caminos intransitables

         En estos años finales de la pasada centuria existe una verdadera preocupación entre el vecindario para dar una solución definitiva al estado tan calamitoso en que se encontraban los caminos que parten desde nuestra localidad hacia Logroño y hacia el valle de Ocón y la Rioja Baja por otro.  Piensan que una de las soluciones  pasarían por establecer un impuesto alcabalatorio para los vinos que se importen y exporten a nuestra localidad por lo que establecen una cuota de un real por cántara para todo el vino que salga o entre en nuestra localidad fuera cual fuere su destino y procedencia, siempre que sea de las jurisdicciones de Jubera, El Redal, Corera y Ocón, exceptuando lo que va destinado para consumo de pastores o para quien salga a recolectar los frutos.  Si la venta es en uva, pagará 12 céntimos por arroba.

     En mayo de 1897 el ingeniero jefe de obras públicas de Logroño, por acuerdo de la Diputación Provincial, comienza a redactar

 “…un proyecto y estudio del camino de este pueblo a empalmar con Corera.”

  En el año 1900 el Ayuntamiento da cuenta de una carta  que dirige a este municipio don Práxedes Mateo Sagasta, a la sazón, presidente del Gobierno, en la que  da cuenta de la aprobación en ambas cámaras de la carretera que fue solicitada por los Ayuntamientos de Murillo de Río Leza, Galilea, Corera, El Redal hasta empalmar con la venta de Ausejo. Agradecidos por tal deferencia los miembros del concejo acuerdan contestarle en los siguientes términos:

                         Exmo. Sr. D. Práxedes Mateo Sagasta

Sagasta

Presidente del Consejo de Ministros

MADRID

 Exmo. señor:

Recibida la grata y fausta noticia de la aprobación en ambas cámaras de la carretera que partiendo de Murillo de Río Leza pasa por estos pueblos de Galilea, Corera y El Redal, con terminación en la venta de Ausejo. Reunido el Ayuntamiento de mi presidencia (Leopoldo Fernández) en sesión pública extraordinaria, acuerda expresar a V.E. nuestro profundo agradecimiento por el singular y especial favor que acaba de dispensarnos.  Al mismo tiempo, este Ayuntamiento que presido, haciéndose intérprete de los justos deseos y aspiraciones de todo el vecindario, le ofrece el más fiel y cordial testimonio de su distinguida consideración, expresando de su poderosa iniciativa y poderoso influjo no aminorará el justo interés y aptitud que ha desplegado en este asunto para que, una vez sancionada y promulgada dicha ley, no se demore el señalamiento y ejecución de dicha carretera, que ha de abrir en todos estos pueblos del Valle de Ocón, nuevos y únicos horizontes de vida y prosperidad.

Haga extensiva nuestra gratitud, y en nuestro nombre dé las más expresivas gracias a los tres diputados de la comisión que formularon el dictamen acerca de la proposición, ya proyecto de ley.”

             Es evidente que se pecaba de excesivo optimismo ya que, el trazado de esta carretera tardaría todavía un cuarto de siglo en efectuarse.  Nuestros abuelos tendrían que seguir sufriendo lo indecible para transitar y transportar el resultado de sus cosechas por los angostos caminos de nuestra jurisdicción.

Virgen de Gracia

   Pero es que, además, tenían que hacer frente a las adversas condiciones meteorológicas que se dabas por aquellas fechas.  Se tiene que acudir a la invocación mariana con la esperanza de doblegar la negativa climatológica a regar nuestros campos.  No es de la autoridad eclesiástica sino de la municipal de donde parte la iniciativa de celebrar una novena a la Virgen de Gracia con el fin de que, con la oración y la penitencia, alcanzar un agua, abundante y copiosa, para regar nuestros campos.

Esta decisión se le comunica al párroco que acepta gustoso, acordándose que en la tarde del día 25 de abril de 1893 sea trasladada su imagen de la ermita a la parroquia, y el 26 dé comienzo la novena.  Al párroco se le abonarían 90 Pts, siendo de su cuenta el sermón y la cera consumida.  Dos años más tarde, en el mes de mayo, vemos que se repite la mima acción por las mismas causas.

No debieron tener mucho éxito estas rogativas ya que, en marzo de 1897, se contesta a un requerimiento de la Diputación Provincial en el que se conminaba al Ayuntamiento a pagar sus deudas en los términos siguientes:

 “… enterados los concurrentes ( al pleno extraordinario) acuerdan contestar que es de todo punto imposible el pago de estas deudas, en atención a que el vecindario se halla en la última miseria a consecuencia de la sequía y la nube de piedra que cayo sobre los campos de los cosecheros en el pasado año, y por lo tanto no pueden atender a los pagos que se les tenía impuestos ya que apenas pueden dar alimento de un pedazo de pan a sus pequeños hijos.”

 O esto no era del todo cierto o la climatología cambió súbitamente, de manera favorable, con el inicio del presente siglo puesto que, en octubre de 1901, se acuerda la forma de hacer una función en la ermita de Nuestra Señora de Gracia, en acción de gracias por la magnífica recolección de frutos obtenida en esta localidad.

En vista de los buenos sentimientos del alcalde Bonifacio Fernández, se acuerda celebrar una fiesta, el día 26 de octubre.  En la ermita ha de haber una misa solemne por la mañana con sermón y procesión por la tarde.  De esta manera queda instaurada, de manera oficial, la fiesta de Acción de Gracias que, ininterrumpidamente, se viene celebrando año tras año.