CONCORDIA CON ARNEDO

 

Arnedo

               El día 5 de noviembre de 1787  y, en principio, por un período de 21 años, fue estable­cida la primera concordia entre los concejos de Ocón y Arnedo.  Este acuerdo fue renovado el 28 de noviembre de 1814, conservando toda la fuerza y vigor del primero.  También en esta renovación el período de vigencia fue de 21 años, conservando los mismo derechos y obligaciones, penas y cargas que el firmado en el siglo anterior.

 

               Al igual que lo establecido en otras concordias, también en ésta, los guardas juramentados eran estable­cidos por los propios concejos, comunicándosen, previamente, los nombres de los elegidos.  Los vecinos de Ocón y Arnedo podían pasar por sus jurisdicciones con leña, sin ponerles ningún impedimento, ni ser detenidos, a no ser que hubiera sido cortada en los términos del concejo que no les pertenecían.

 

               El camino que debían seguir era, necesariamente, vía recta, bajando, comunero abajo, hasta dar a Fuente Mazo, sin entrar más en la jurisdicción de Ocón.  Los Ayuntamientos de Tudelilla y El Villar de Arnedo, debían remitir, dentro del plazo de quince días, las heredades que sus vecinos tenían roturadas, en la jurisdicción de Ocón.  Y si no lo hacían, quedarían para pastos.

 

               Los representantes de la ciudad de Arnedo declararon al concejo de Ocón que, a consecuencia del saqueo efectuado por las tropas francesas en la Guerra de la Inde­pendencia, las concordias que tenían firmadas habían desaparecido.  Llegaron a un acuerdo para que el escribano del concejo de Ocón les pudiera proveer de copias debidamente autorizadas, como así parece ser que se hizo.

 

               Con fecha 30 de diciembre de 1841 se reunieron en Carbonera, aldea dependiente de Arnedo, los comisionados de Ocón y Arnedo con los de Carbonera, El Villar de Arnedo y Tudelilla.  En esta reunión se ratificó la concordia celebrada el 28 de noviembre de 1814, renovándola por diez años más, empezando a contar desde la fecha de la reu­nión.  No obstante, en lo referente a la villa de Tudelilla, se quedaba al margen de este acuerdo y se decía que si entrasen a pastar sus rebaños en los términos de Arnedo y Ocón, quedaban sometidos a pagar la pena arbitraria que por la propia comunidad se le impusiera.